- ¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?
- ¿Color rojo? Querrá decir de negro.
- No, se puede tener un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué.
Ha sido tan difícil volver a sentir como difícil es parar de hacerlo. De hecho no se si realmente es posible empezar, al igual que no se puede volver a nacer…o simplemente tanta negación y laberinto en mis palabras es miedo. Aprender de lo malo es crecer, pero también llevar con una el ingrediente que amarga el final de un gran banquete que es el amor: la desconfianza. Más que desconfianza en el otro, en una misma. Caer en la cuenta de que, pasado el tiempo, aún se es débil. Que el “de buena tonta” es un factor intrínseco y de alto riesgo en tu personalidad. Actuar de camicace y temer que el enamorarse sea el comienzo de un error es lo que me está pasando. Como para pocas cosas más, el raciocinio está tan lejos del amor como de las bestias… y en este caso se agrava. Juiciosa para casi todo, cupido me ha pillado desprevenida en el sitio más serio y remoto, creía yo, en el que una puede enamorarse: una biblioteca. Una vez que se ha caído es más fácil ahorcarse con la soga del corazón y quedarse dentro, que escalar por la de la razón y salir del hoyo.
He encontrado a alguien que me espera, me escucha y se interesa por lo que hago. Que me anima en la consecución de mis sueños. Tampoco hay horizontes en su lucha por la superación, por ser mejor. Me aporta tranquilidad y me siento protegida, como en mi casa, cuando estamos juntos. Me valora y respeta lo que soy y también a los que me rodean. No me creo que me esté pasando. Siento que es la primera vez que me enamoro y estoy terriblemente atemorizada. Si en mi ceguera por aquella persona, aún tratándome como basura, creí morir de dolor y desengaño… ahora que se lo que es un caballero que se viste por los pies, que jamás me haría daño a conciencia, que se lo que es el amor… no quiero pasarlo mal. El tiempo y las circunstancias son un obstáculo, pero tal vez el mayor obstáculo es la cobardía. Cobardía también a hacerle daño, a que sufra por algo de lo que no tiene culpa. Por un cabrón de tomo y lomo que me hizo tanto daño que aún después de dos años quita libertad a mis sentimientos. No quiero que mis miedos sean una carga extra para él. Se lo que quiero, lo quiero a él. No voy a desaprovechar esta oportunidad. Lo he estado pensando estos últimos días. Si él se echa atrás, al menos se que no me quedará el sentimiento de que dejé pasar mi felicidad. Ojalá el viento vaya a nuestro favor y su corazón no cambie de parecer ni de sentir. Estoy dispuesta a luchar contra el viento, el tiempo, los consejos del que no está en mi piel (no todos)... mi corazón lo dejo en sus manos.
Agua y luna, verso y beso de tus ojos libres y negros. Mi sonrisa es cautiva cuando miras sin hablar, cuando llamas sin llamar. Te quiero. Señor de la llave, del entrar en el desliz de mis tirantes. Absuelta de ser niña, me cambias el rubor de las muñecas por el placer y el descaro de tu cetro, del agua, la luna, del verso y el verbo, de tus ojos negros y presos del cabalgo sin cordel de mi cintura.
La tierra canta a los poetas muertos la sed de la palabra. Herida, triste, profunda. Tierra vieja de antiguos miedos. Te agrieta el lamento del grito vencido, callado de Libertad...de tantos que quisieron mirarle los ojos. Acunas la pasión, el dolor, el instinto, al difunto de la clave, de la calle, la barraca y la mujer. Cante jondo del sur y el mundo. Orgullo de Federico, y no te dejaron...
Y yo te canto, Federico, el descaro de mis ojos negros, que adoran tu alma lorquiana muertos de amor por tu verso. En esta tarde callada sueñan con ser ese verde, navegando sobre la mar, cabalgando en la montaña, camelándote romances en el jardín de la Alhambra. Bailándote a la luna, luna, ya amanecerá mañana... sin acordarme que eres cuerpo de la yerta rama. Te beso el perfil, Federico, con una zambra gitana, que no nos pille tu luna celosa de mis palabras.
"Tienes razón, lobo estepario, mil veces razón, y sin embargo, has de sucumbir. Para este mundo sencillo de hoy, cómodo y satisfecho con tan poco, eres tú demasiado exigente y hambriento; el mundo te rechaza, tienes para él una dimensión de más"
Duendecillo de coral, Siete primaveras, ocho inviernos. ¿Qué te contará la luna que tu risa saja el viento, y supuras la tristeza, y prometes lienzo nuevo?
Tal vez cuenta que eres niña, alegría y tintineo del cascabel que le anima a asomar al cielo inmenso.
Duendecillo de coral, siete primaveras, ocho inviernos. Cuando no te quiera la luna, y te arrulle el desconsuelo, yo quisiera ser palabra, y acunarte entre mil besos, con acento que susurre “sigues niña en mi recuerdo” Poesía de la mar que te bañe en caramelo, y velar sueños de ninfa que con risa hechiza el tiempo.
Tengo 24 años y vivo en el sureste español. Soy una chica de grandes y pequeñas mezclas que quiere hacer de este sitio un lugar interesante donde construir e intercambiar opiniones acerca del mundo que me/nos rodea. Habladora, en ocasiones timida, inconformista,dulce,a veces borde,impaciente, alegre, perezosa, positiva y terca...Espero conseguirlo y divertirme.